VicamSwitch

Fotógrafo
Armando Sánchez 

Director
Alejandro Valenzuela

 

Month: March 2019 Page 1 of 2

El Vícam que vio José Revueltas

La línea del Director

Acaba de decir el Presidente que “si los periodistas se dedican todos los días a cuestionar (porque hay una línea editorial en contra nuestra del Director del medio de comunicación) pues tenemos el derecho de réplica y decir que la prensa fifí y conservadora nos está atacando”.

En la normalidad democrática (que no tenemos), no sería necesario hacer ninguna aclaración al respecto. Pero ni modo, hay que hacerlo nada más para que no quede duda.

Yo soy director de este proyecto de comunicación que está en los márgenes de los márgenes: aparte de que operamos en las comunidades yaquis, no nos lee casi nadie, pero de todas maneras no le he dado instrucciones a ninguno de los que aquí colaboramos para que diga las cosas en un sentido u otro. Cada quien dice lo que le da la gana decir, cada quien escribe o retrata lo que quiere y cómo quiere.

Está equivocado el Presidente no sólo en su percepción de la crítica (para él, si se le critica eras fifí y conservador; si lo apoyas, eres del pueblo bueno), sino por lo que él cree que es su derecho de réplica. No es lo mismo la palabra presidencial que la palabra de un ciudadano cualquiera, por mucho poder que tenga el ciudadano.

En ese sentido, el Presidente, primero, está haciendo un uso patrimonial del Estado (como si fuera de él) para atacar a sus críticos, a sus opositores o a todos aquellos que no le simpatizan, y segundo, no sólo usa un bien público (el Estado) para fines privados o grupales, sino que desperdicia un bien muy valioso: el tiempo, y se dedica a ajustar cuentas en lugar de ponerse a gobernar un país, como México, donde se ha enseñoreado las fallas del Estado de Derecho, la impunidad, la corrupción, la delincuencia, la inseguridad, la pobreza, la desigualdad y el abandono de la infancia.

Nada de eso lo creó el Presidente, pero lo elegimos porque prometió arreglarlo.

Platón y la educación

Debe creerse que la propuesta de Andrés Manuel López Obrador, denominada con el nombre de Cuarta Transformación, tiene la pretensión de generar un cambio en México de la misma magnitud que la Independencia, la Reforma y la Revolución. Pero, como parece obvio, no basta con desearlo. Hay que emprender, también, las acciones para concretar ese cambio.

Parece ser que las acciones emprendidas desde el primero de diciembre pasado apuntan, unas a más de lo mismo, otras francamente hacia atrás y unas, muy pocas, hacia adelante, pero éstas últimas lo hacen con timidez, equivocando el rumbo.

En el todo el equipo de gobierno hay gente extremadamente inteligente, capaz y sensible a los verdaderos problemas de México (otros están allí por oportunismos o, simplemente, para pagar compromisos, como sucede siempre). Pero debe ser cierto eso que se dice, de que el Presidente es un hombre muy tozudo, que no oye a nadie y que quiere estar en todo. Eso dificulta el paso.

Una de las políticas que apuntan hacia todos lados, menos hacia el progreso, es la educación. Ya se sabe que la pobreza, el lastre número uno de México, es multifactorial. Parece ser un asunto meramente económico, pero influyen en ella aspectos sociales (la discriminación y la exclusión), aspectos culturales, políticos, regionales, en fin.

Los actores políticos actuales no están viendo hacia un futuro mejor, sino hacia sus intereses. El gobierno está tratando de quedar bien con “el pueblo” en un claro intento de reeditar con Morena los sesenta años del PRI en el poder (sobre todo los del priismo profundo); el SNTE está siendo el botín de la discordia entre Elba Esther Gordillo y los actuales dirigentes sindicales, y la CNTE quiere dos cosas nada más: primera, que el ingreso y promoción del magisterio no sea por exámenes, sino como ha sido siempre: por componendas y por venta y herencia de plazas, y segunda, que el sindicato controle al menos la mitad de las plazas.

Para ver la enorme distancia entre lo el gobierno propone y lo que debería ser, si se quisiera una solución de fondo, Lorenzo Meyer cita en su columna de este domingo 24 de marzo del 2019 en El Universal, a Platón (unos cuatro siglos antes de Cristo), cuyas propuestas estaban más avanzadas en temas de educación que la propuesta actual de la Cuarta Transformación, tan influida por la CNTE.

Dice Lorenzo Meyer que el filósofo ateniense pensaba “que era una obligación del Estado promover a todos sus futuros ciudadanos –ricos, pobres, hombre y mujeres–, desde su infancia hasta su juventud de una educación de calidad y sin distinciones de clase. Así pues, Platón vislumbraba que hasta su primera juventud todos tendrían una igualdad básica de entrenamiento, conocimiento y oportunidades. Con el correr del tiempo la igualdad inicial se iría transformando en desigualdad, pero ésta tendría como razón de ser no el patrimonio familiar, sino la capacidad, eficiencia y solidez del carácter de cada individuo, lo que finalmente redundaría en beneficio de la polis, del interés general.”

Es probable que Lorenzo Meyer esté inspirado (porque la conoce) en la propuesta que se hizo aquí en el Vícam Switch. En esa propuesta le recomendábamos al Presidente un plan para sacar al país de la pobreza en veinte años por medio de un proyecto que pusiera en el centro a la niñez y la juventud mexicanas teniendo a la educación como eje articulador y la alimentación y la salud como coadyuvantes indispensables.

Si le interesa esa propuesta, entre a www.vicamswitch.mx, vaya a la Edición Impresa y busque en la pestaña superior el Número 76.

24 Horas del 23 de marzo de 1994

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La meritocracia no existe y creerlo es malo para usted, y promueve la discriminación

El fin del neoliberalismo

De los resientes intentos, el más famoso fue el Francis Fucuyama, que quiso ponerle fin a la historia. Han estado en ese intento Stalin, que quiso borrar al trotskismo de la historia (y no es que Trotsky sea muy famoso, pero su lugar en la historia está garantizado); luego Hitler quiso borrar a los judíos, y no nada más de la historia, sino físicamente; con la caída del muro de Berlín empezó el intento de borrar a Marx de la historia, pero el científico alemán, creador del comunismo científico, junto con Engels, ha mostrado más resistencia de la que Fucuyama se imaginaba; bueno, el mismo Marx propuso un tipo de punto final al predecir que terminaría la lucha de clases; y el más longevo de todos los intentos de borrar algo ha sido el de mandar al capitalismo al basurero de la historia. Lo que une a todos estos intentos es que han fracasado, han resultado ser puros chispazos de imaginación sin éxito ni futuro.

Aquí en México tenemos nuestros propios intentos, pero el más reciente es el de hace unos días en el que el Presidente Andrés Manuel López Obrador decretó el fin del neoliberalismo.

Para este presidente, no muy leído, pero sí muy enjundioso, el neoliberalismo es una pesadilla. Por eso, dijo, “Quedan abolidos el modelo neoliberal y su política de pillaje antipopular y entreguista”.

Nada más para recalcar, para el presidente el modelo que creó las bases de la democracia representativa que permitió que él llegara al poder (y a cuyo desarrollo contribuyó más, históricamente, el PAN que sus aliados, pero nadie sabe para quién trabaja), es sinónimo de pillaje, de políticas antipopulares y de entreguismo.

Que esto sea falso, que el presidente no haya leído (eso parece) ni una sola línea sobre las corrientes éticas que proponen el mejoramiento de la sociedad, no importa. Lo importante es que él ya encontró una consigna, como lo receta Gustave Le Bon a todo político que quiere dominar a las masas, y la ha ofrecido como sucedáneo de razonamiento y bandera de acción.

Esto tiene que ser así porque todo dogma necesita un enemigo para existir. Qué sería de Dios sin el diablo; qué sería del bien sin el mal, del placer sin el dolor… Los políticos demagogos tienen muchos enemigos de donde echar mano. Ahí están el imperialismo, capitalismo, el comunismo, el socialismo, la clase obrera, la burguesía, los judíos, los negros, los chinos, los mexicanos, la mafia del poder y el neoliberalismo.

El asunto, sin embargo, tiene truco. Porque el presidente sabe bien (de eso estoy seguro) que el neoliberalismo no es lo que él les dice a sus huestes que es. Pero le interesa que la gente crea que es rapiña, pillaje y entreguismo para eliminar todo aquello que él califica de ese modo o que es evidentemente una rapiña, un pillaje o un entreguismo.

Pero hay cosas que son muy neoliberales, pero que el presidente aprecia y que no sólo no cambiará, sino que reforzará. La inversión extranjera y el libre comercio son el corazón del neoliberalismo, pero son indispensables para el desarrollo debido a la globalización, que no es cosa en la que un país pueda decidir participar o no (es como si detestáramos el movimiento de traslación de la tierra).

El periódico La Jornada, en un destello de intuición, se pregunta en La Rayuela (su frase editorial de todos los días): “¿Y qué tal si los mercados, los grandes capitales y las calificadoras (varios nombres para una realidad) decretan que el neoliberalismo sigue?”.

Hay otros ejemplos que muestran un perfil neoliberal del presidente: la autonomía el Banco de México, la entrega de dinero público directamente a las personas (como en el caso del cuidado de los niños) y el presupuesto con prácticamente cero déficit y cero endeudamiento.

Usted recordará el consenso de Washington, un listado de recetas para los gobiernos neoliberales. El Fondo Monetario Internacional siempre condicionaba a los países para obtener préstamos. La condición era justamente que el presupuesto fuera sobrio y ordenado. Pues bueno, el presupuesto de egresos del 2019 ha sido calificado justamente como sobrio y ordenado.

El truco está justamente en la definición. Si al presidente no le gusta algo dirá que es neoliberal, que es parte de la rapiña y el pillaje y listo. Si algo del neoliberalismo le parece imprescindible, como los ejemplos mostrados, simplemente se dejarán fuera de ese discurso encendido y el presidente podrá echar mano de esas medidas neoliberales sin el que el pueblo se entere. Ya sabemos que el pueblo es sabio, pero tiene sus límites.

El Regreso del Vícam Switch

El mundo de papel no está desapareciendo, pero está sufriendo una fuerte competencia por parte de la edición digital. La mayoría de los lectores de periódicos, revistas y libros los leen electrónicamente. Todo se está digitalizando, hasta las actas de nacimiento y de defunción. Los principales periódicos en el mundo están transitando del papel a los bits.

Algunos lo hacen porque se están adaptando al estado del mundo. Otros, como el Vícam Switch, por pura necesidad. Así como los pobres dejan, por pura necesidad, sus dietas, sus ejercicios, sus tratamientos, sus estudios y, en general sus proyectos, nosotros dejamos el papel porque era materialmente imposible seguirlo financiando. Teníamos una benemérita asociación llamada Los Cien del Vícam Switch, pero ya los estábamos sobreexplotando, exprimiendo y abusando de su generosidad. Como ustedes saben, queridos lectores, nosotros siempre nos mantuvimos fieles a la ausencia de anuncios y eso nos impedía allegarnos recursos a los que otros medios son adictos.

El propósito del Vícam Switch siempre fue contribuir al desarrollo integral de las comunidades yaquis y al mejoramiento de Vícam, pueblo que ahora se está pudriendo en el abandono debido al desinterés de propios y extraños, de autoridades locales, estatales y federales, sobre lo que pasa en esta pequeña comunidad del noroeste de México.

¿Cómo podemos nosotros contribuir a mejorar la situación? La verdad, poco es lo que podemos hacer. La única forma, que ya hemos ensayado, es proporcionando a través del Vícam Switch, una plataforma para la comunicación, la denuncia, la promoción de los valores locales y la difusión der la cultura.

Después de la suspensión de la edición impresa, seguimos haciendo nuestro esfuerzo a través de nuestra página de Facebook, donde tenemos casi 20 mil contactos. Ahora, en una nueva etapa, queremos publicar una edición electrónica igualita al periódico, que concentre en una edición mensual lo relevante de la comunidad.

Sabemos que muchas personas no tienen medios de acceso a las ediciones impresas, pero como querer es poder, quien quiera puede ir a un cibercafé a que le impriman un ejemplar en papel. Si es a color, mejor.

Esa es la única solución que se nos ocurre en medio de este desolador panorama.

Para ver la edición digital, entre a http://vicamswitch.mx/edicion-impresa/

Todo el poder a las mujeres

La foto que ilustra nuestra propuesta de hoy es La Niña sin Miedo, un símbolo del empoderamiento femenino porque se le planta valientemente al terrorífico Toro de Wall Street, el símbolo del poder y del dinero.

Fieles a nuestra idea de proponer medidas radicales que lleven a una verdadera transformación, hace días propusimos el fin del financiamiento público a los partidos políticos. Que se honre el principio constitucional de libertad de asociación, que se formen los partidos políticos que se quiera, pero que no tengan financiamiento público. La idea era terminar con ese negociazo que es la política para poderosas familias (en el sentido civil y en el sentido delincuencial) que viven como sultanes con ese financiamiento.

Se nos criticó acremente por esa propuesta porque, se argumentó, los partidos sin financiamiento serán víctimas del crimen organizado. Se conforman, dicen, con una reducción, como propone Morena en el Congreso. Se pasó por alto, primero, que dijimos con claridad que, a pesar de que no habría recursos públicos, los ingresos de esas organizaciones y sus gastos “sean estrechamente vigilados”. Otra cosa que se pasó por alto es que con ese argumento al rato tendremos que subsidiar a todo mundo para que no se meta en el crimen organizado.

Ampliamos la propuesta anterior, agreguemos que el congreso de la unión tenga solamente 101 diputados y 32 senadores, y que los congresos locales tengan todos diez miembros cada uno.  

Sobre esa base (cero financiamientos a los partidos y reducción de los congresos), ahora traemos otra propuesta aún más radical:

Aprovechando que es el Día Internacional de la Mujer (día que deberá desaparecer como tal el día que haya verdadera igualdad de derechos, de garantías y de oportunidades), proponemos que se legisle para que todos los puestos públicos principales de aquí para adelante sean ocupados exclusivamente por mujeres. Nos estamos refiriendo a la presidencia de la república, a las gubernaturas, a las secretarías de estado federales y estatales y las presidencias municipales, a las diputaciones federales y locales, a las senadurías, a los presidencias y direcciones generales de organismos públicos centralizados y descentralizados y a los dos puestos principales de la dirección de los partidos políticos.

Sabemos que es un sacrificio para los políticos, pero ¿qué acaso no dicen siempre que se están sacrificando por la nación? Sabemos que hay mujeres que pueden ser peor que los hombres, pero en general son más honestas y mejores administradores. Lo que sí es cierto es que no puede ser peor que lo que tenemos ahora.

La cuarta transformación (que para nosotros es la sexta: la independencia, la reforma, la revolución, el cardenismo, el neoliberalismo y ésta, que sin la anterior no hubiera llegado) terminará en nada si se sigue simulando que se está transformando algo. En este medio (que no está en el medio, sino en la orilla de las publicaciones) hemos hecho verdaderas propuestas transformadoras. Nadie nos ve ni nos oye en el actual gobierno (será por la fuerte influencia salinista que hay en sus filas), pero no nos importa. Al final que no digan que nadie les dijo… Ahí está. Parafraseando a la Revolución de Octubre de 1917, que realmente fue en noviembre: TODO EL PODER A LAS MUJERES.

 

Béisbol infantil: los costos ocultos

Andrés Manuel, los refugios de mujeres son otra cosa

Hasta ahora he defendido la tesis de Andrés Manuel López Obrador de que es preferible entregar recursos y apoyos directamente a los ancianos, a los jóvenes y a los discapacitados que a los intermediarios que los atienden. Se evita la corrupción, los beneficiarios reciben el 100% y, al ser universal, disminuye la posibilidad de que tenga un uso clientelar. No es una medida perfecta, pero era indispensable para no seguir engordando a líderes campesinos y obreros ladinos, a seudo empresarios que profitan del subsidio y empobrecen los servicios y a burócratas corruptos.
Sin embargo, me parece desafortunada la suspensión del apoyo a refugios para mujeres víctima de la violencia familiar. El Presidente ha dicho que no se deben hacer excepciones, pero habría que hacerle ver que no es así, porque se trata de un asunto totalmente distinto.
Primero, no es un grupo demográfico como tal. Me congratulo de que todas los hogares con niños de 3 a 5 años de edad reciban un apoyo para el cuidado de los menores, o que los ancianos simplemente por serlo obtengan un recurso adicional para afrontar su vejez. Pero no es el caso de las mujeres que se ven en la necesidad de refugiarse en un momento dado; representan una fracción mínima en términos estadísticos y por lo general no es una condición permanente. Es decir, nos se resuelve haciendo un censo y entregando un cheque.
Segundo, la ayuda que requieren es protección física, apoyo sicológico y jurídico, albergue y orientación. La violencia familiar y la relación al interior de una pareja es un tema complejo en el que abundan emociones marcadas por la dominación y la codependencia. Asumir que un subsidio entregado en mano va a ayudar a esas mujeres es ignorar la naturaleza de este terrible flagelo. No son todos los casos pero sí la mayoría; muchas mujeres golpeadas están subordinadas por motivos físicos o sicológicos a una voluntad que no es la suya y un cheque tampoco va a resolverlo. Acuden a un refugio en un momento de desesperación, en medio de enormes dudas y, en muchas ocasiones, con un sentido de culpa. El refugio se convierte en un espacio indispensable, particularmente en casos en que las víctimas carecen de una red familiar solidaria.

Esto no lo ignora el Gobierno federal, pero no ha sabido comunicarlo. Hizo tabla rasa y equiparó el apoyo a los refugios con el resto de subsidios a grupos demográficos, lo cual es más grosero que comparar peras con manzanas.
La crítica que ha desatado el anuncio condujo a una precisión por parte de las autoridades: ahora se dice que la propia Secretaría de Gobernación se hará cargo de ofrecer una red de centros de asistencia. Esto de entrada supone reconocer que, en efecto, no era comprable a los otros casos en los que se ha decidido entregar los recursos directos al beneficiario.
Lo que ahora se propone es en realidad una estatización de los refugios. De ser así, entramos a otra discusión que requeriría una argumentación distinta a la que ha presentado el Presidente.
No descarto que tendencialmente el Estado pueda responder a esta necesidad. Pero tendría que vencer dos objeciones importantes. Una: Muchos de los casos más brutales de violencia proceden de hombres de poder e influencia, capaces de usar el sistema a su favor para recuperar esposas e hijos que intentan romper el círculo de dependencia. Maridos o amantes que pertenecen al crimen organizado o a las policías, o que simplemente cuentan con capacidad de comprar voluntades. Durante algunos años seguí de cerca los casos de un refugio en Cancún (dirigido por Lydia Cacho) y otro en Monterrey (por Alicia Leal). Las situaciones más complicadas eran aquellas en las que en su fuga las mujeres habían dejado un rastro oficial en hospitales o centros asistenciales en los que habían solicitado orientación; una y otra vez estos hombres fueron capaces de encontrarlas y presionar con violencia al refugio y/o utilizar su poder y dinero en el sistema judicial para recuperarlas. Me resulta difícil creer que centros operados por la Segob vayan a ser inmunes al tráfico de influencias por lo menos al mediano plazo, a pesar de la 4T o de doña Olga Sánchez Cordero. La experiencia en muchas entidades en las que los DIFs locales intentan subsanar esta tarea deja muchas preocupaciones a este respecto.

Y dos: La capacitación que requiere el personal que maneja un refugio es compleja. Los hay buenos, malos y regulares. Pero no es algo que pueda improvisarse. La red nacional de refugios ha construido protocolos con ayuda internacional y promovido la formación y capacitación de muchos centros a los largo de varios años. Echar a la basura todo este esfuerzo acusándolo de ser de naturaleza neoliberal es absurdo. Los refugios para mujeres y niños víctimas de la violencia existen con distintas modalidades desde la Edad Media, si no es que antes. Los que ahora tenemos son insuficientes y habría que mejorarlos. Bienvenido el esfuerzo de la Segob, pero sería mejor participar construyendo que destruyendo.

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