VicamSwitch

Fotógrafo
Armando Sánchez 

Director
Alejandro Valenzuela

 

Month: December 2020

La Navidad de Ramón

Ramón Valenzuela nació en la Sierra del Bacatete el 25 de diciembre de 1917, hace 103 años… A pesar de que un pájaro de la suerte le auguró una vida que a él se le antojaba eterna, murió hace 30 años.

Mis padres, Ramón y la Gloría, eran de las familias que formaban parte de la gente que se apropió de Bácum, sabiendo que días habrían de venir en que a lágrima viva llorarían las consecuencias de ese despojo.

Un día de 1917, una partida de yaquis entró al pueblo echando bala, como lo hacían con mucha frecuencia, y en la refriega cayó muerto mi abuelo Ramón. El General Joaquín Ochoa, que comandaba la partida de yaquis, se robó a mi abuela, Balvaneda, y a su hijo, mi tío Cápula, y se los llevó a la sierra. Ella iba embarazada.

Restablecida la paz, pudieron regresar a Bácum. Habían pasado diez años y mi tío Cápula no se acostumbró a la vida yori. Como tenía novia, regresó al territorio de la tribu y se casó con ella, dando origen a una poderosa rama yaqui de la familia. Ramón, en cambio, que regresó siendo un niño, vivía con toda naturalidad en ambas culturas y a eso nos acostumbró…

Todas las noches, antes de dormir, Ramón nos contaba historias fantásticas y costumbristas que son hoy la parte más deliciosa de mi infancia.

La fábula de la rana hervida

Pies de de Andrés Manuel López Obrador. La Jornada 24 de octubre de 2008

Está en marcha la militarización del país. Aparte de la seguridad nacional, se les dio la seguridad interior con la Guardia Nacional (que es asunto de policías y no de soldados), el control de puertos y aeropuertos, del tren maya y después vendrán las aduanas… La fuerza económica que están adquiriendo va a debilitar el control civil sobre las fuerzas armadas… Entre los especialistas en el tema, las decisiones que ahora se están tomando tarde o temprano las lamentaremos.

La fábula de la rana hervida dice que, si usted mete una rana en agua hirviendo, el batracio saltará de inmediato. Pero si la pone en agua fresca y a fuego lento, la rana se irá acostumbrando poco a poco al calor y cuando el agua hierva será demasiado tarde porque se habrá cocinado.

¿No será que el presidente Andrés Manuel López Obrador nos está acostumbrando poco a poco al control militar para que en 2024 él se pueda quedar en el poder con el apoyo de las fuerzas armadas sin que podamos decir ni pío?

Cinco tacos y una cocacola

Juan Manuel Valdez (a quien en el CBTA apodábamos el Selva) me guio hasta una loma donde yacían los restos de cinco cadáveres. De ellos sólo quedaban las ropas y los huesos ya blanqueados por el sol. Tanta fue nuestra indiferencia (la costumbre cauteriza la capacidad de asombro) que, apuntando hacia los montes de Huírivis, donde pastaban el ganado, me dijo: todo esto lo he hecho gracias a mi esfuerzo y a la tribu yaqui. A los políticos no les debo nada… Bueno –titubeó– casi nada.

Para ilustrarlo, me platicó que una ocasión, cansado y con hambre, llegó a una conocida taquería de la calle Miguel Alemán en Ciudad Obregón. Estaba por terminar de comer cuando en el otro extremo de la mesa se sentaron Eduardo Bours (que entonces era el gobernador de Sonora) y otras tres personas. Lo saludaron y se enfrascaron en lo suyo. Cuando terminó de comer, se despidió de sus circunstanciales acompañantes, se fue a la caja y le dijo a la cajera que Eduardo pagaría lo que se comió… Por eso te digo –concluyó– “yo, a ese cabrón, lo único que le debo son cinco tacos y una cocacola”.

Secuestro y adopción de infantes

Dos años: corte de caja

Valoro los aciertos del gobierno (tratar de elevar el ingreso de los más pobres, el combate a la evasión fiscal y el fin del derroche gubernamental), pero no veo la prometida transformación. Observo, en cambio, el regreso al autoritarismo y a la simulación. Simulan ser laicos, republicanos y liberales, pero en realidad son religiosos, presidencialistas y conservadores. La concentración del poder en manos del presidente (que exige servilismo y lealtad a ciegas) lo hace actuar con una insensibilidad pasmosa que se nutre de un narcisismo patológico.

Me hubiera gustado que el gobierno se concentrara solamente en dos proyectos:
1) Restitución del estado de derecho y el imperio de la ley como mecanismo para acabar con la impunidad, la corrupción, el dispendio, el abuso, el crimen y la violencia.
2) Un programa integral de atención a la infancia a través de escuelas de tiempo completo y equipadas que proporcionen educación de calidad, alimentación y salud a la niñez. Además de ser un subsidio directo y más efectivo a los más pobres, el proyecto eliminaría la desigualdad de oportunidades, única estrategia de largo plazo para salir de la pobreza.

Quitando eso, no le veo más fallas al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

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