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Autor: Alejandro Valenzuela Página 2 de 21

El Diablo y Catalina

En las comunidades yaquis hay muchas leyendas. Una de ellas es la del Diablo que se aparece tocando el violín en el cerro del Corazepe. Había un debate sobre la música que ejecuta el Demonio, pero la versión más fidedigna proviene de Pepe Pitavino, un italiano llegado a Vícam durante la Segunda Guerra Mundial y avecindado en la que antaño se llamaba la Calle de las Naciones Unidas, en la que además de él vivían los Riestra (llegados de España), los Ochi (de China), los Salomón (cuyo padre llegó de Palestina) y John Dedrick (médico gringo mandado por el Instituto Lingüístico de Verano a culturizar a los yaquis).

Pitavino se fue una noche a dormir al Corazepe y por la madrugada empezó a oír los acordes. Lucifer estaba inspirado: tocó el concierto número 1 de Paganini, un nocturno de Chopin y el Invierno de Vivaldi; luego ejecutó Dust in the wind, de Kansas y, después de tocar la Meregilda, se aventó el Requiem de Johannes Brahms…

El príncipe del averno toca muchas piezas –contó Pitavino al día siguiente–, pero es narcisista, lo mejor que toca es El diablo y Catalina de Antonin Dvorak.

El buque se llama Allende

Yo, que di mi sangre para determinar el genoma sonorense, digo que nuestro regionalismo está sobrevalorado… por los propios sonorenses. Vea las siguientes historias inconexas, pero engarzadas.

1. Tonatiuh Guillén, cuando era un simple investigador en El Colef de Tijuana y no el encumbrado personaje que es hoy, me dijo: “Tuve un acto de sinceridad a lo sonorense”. Ah sí, ¿y cómo es eso? –le pregunté con inocencia, pero con orgullo. Respondió: “Es que fui sincero a lo pendejo”.
2. El chileno Carlos Chávez, doctor en economía del medio ambiente, me dijo (allá en Fayetteville, Arkasas) que hablaba yo igualito al Chavo del Ocho. Me ofendí y hasta imité algunos acentos mexicanos para que viera la diferencia… No la vio. Luego, años después, Rubí y yo fuimos a París y allá, oímos a un niño español que dijo: “Oye Padre, estos hablan como el Chavo del Ocho.” Entonces me derrumbé: no había duda, era cierto…
3. En primero de primaria (1965), los niños no entendíamos que significaba “buque”. El profesor, Miguel Ángel Galdino, nos dijo que en el sur la gente no habla bien y que a los niños no les dicen “buquis”, como aquí, sino “buques”. Allende –concluyó muy contento– es el buqui que está junto al barco.

EL ESPÍRITU MEXICANO NO CONOCE FRONTERAS

Recién llegados a Tijuana, una muchacha nos dijo, como haciéndonos el favor, que allá se dice christmas y que las monedas mexicanas se las dan a los niños para que jueguen. La gente no trapea la casa, sino que la mapea (por el mop); una puerta no está trabada, sino laqueada (por Locked) y no aspira la alfombra, sino que vacuna la carpeta (por el vacuum the carpet). Sin embargo, muchos de quienes así hablan, no distinguen un adverbio (by) de un adiós (bye).

Pero un día, en San Diego (California), supimos que esa jerga es el delgado barniz que cubre el espeso espíritu mexicano. Una mujer, sin duda coterránea nuestra, nos quiso apantallar. La niña que la acompañaba era traviesa y quería caminar haciendo equilibrio por la guarnición de la banqueta. La mujer volteó a vernos y luego, dirigiéndose a la niña, le dijo: Becareful. La niña la ignoró, pero para su mala suerte se cayó aparatosamente. La madre, enfurecida, le dice: “¡Becareful, chingada madre, te estoy diciendo!”.

El Gerry y la Praxis

El Gerry Valenzuela se inauguró como revolucionario un 23 de octubre, pero de 1975. Tenía 16 años cuando se fue a la invasión del block 407 del valle del yaqui, se sometió al entrenamiento militar y se hizo merecedor de un rifle, lo que lo convirtió en miembro de la Guardia Campesina de Defensa.

La madrugada del 23, fueron desalojados a sangre y fuego y en la refriega cayeron muertos Juan de Dios Terán (el líder), Rafael López Vizcarra, Miguel Gutiérrez, Enrique Félix, Benjamín Robles Ruiz, Rogelio Robles Ruiz y Gildardo Gil Ochoa.

Rendidos, los combatientes tuvieron que entregar las armas y pasar por una tupida valla de soldados que los veían con odio, como si quisieran ajusticiarlos. Gerardo, con un pañuelo amarrado en la cabeza y con el cansancio a cuestas, se fue a Vícam ardiendo en calentura para que la Gloria lo reconfortara.

Todavía hoy mantiene una firme congruencia a pesar de las revoluciones fracasadas, la caída del Muro de Berlín, el derrumbe del Bloque Soviético, el arribo de una transformación que cada vez parece más simulada y las abdicaciones vergonzosas de antiguos revolucionarios que ahora se conforman con maquillar la explotación capitalista.

Cienfuegos y la Cadena de Mando

La detención de Salvador Cienfuegos, ex Secretario de la Defensa Nacional, tiene por lo menos las siguientes dos implicaciones.

Primera: que el Ejército en pleno debe ser revisado porque es muy improbable que solamente el General estuviera implicado en el crimen organizado. Eso se infiere de la existencia, por un lado, de la cadena de mando y, por otro, de que nadie invocó el Reglamento General de Deberes Militares.

La cadena de mando impide que un oficial de la clase (excepto el cabo) le dé órdenes directas a la tropa. Se entiende que eso de que lo acusan los gringos (apoyo a bandas criminales, lavado de dinero y traficó drogas a los Estados Unidos), el General no lo pudo hacer solo.

El Reglamento General de Deberes Militares prohíbe que den órdenes contrarias a las leyes (artículo 4), pero los miembros del Ejército tienen el deber de rehusar todo compromiso que implique deshonor (artículo 43). Ningún militar invocó el artículo 43.

La segunda implicación es que los gringos no le tienen ni la más mínima confianza a los mexicanos. Las investigaciones contra el General empezaron en agosto de 2019 y el Gobierno de México se enteró el día de la captura. Así que por ningún lado que se le vea, esa captura se puede atribuir a la 4T. Incluso, creo que los tomaron por sorpresa.

La Divina Providencia

El maltrato a los profesores es muy común en las universidades privadas. Sueldos miserables, condiciones inhumanas, inestabilidad laboral, contratos que terminan cuando empiezan las vacaciones, alumnos burros y prepotentes… Lo sé porque yo trabajé en una universidad así en Tijuana y si no ha sido por mi buena suerte, me hubieran tratado muy mal.

Corrí a dos alumnos irrespetuosos de mi clase, y el caso llegó al rector, un sacerdote de muy finas maneras, que me puso las cosas en claro: que reconsiderara mi decisión porque le gustaría mucho que yo permaneciera en la planta de profesores. Tomé nota de la amenaza.

El destino me llevó a uno de esos barrios sin gracia del sur de la ciudad. Iba caminando por la maltrecha banqueta cuando un automóvil me tapó el paso al salir de un motel un tanto arrabalero. Mi sorpresa fue grande al ver que el conductor era el señor rector acompañado de una doña de bastante buen ver. Mayor fue mi alegría al ver que él también me había visto.

El lunes me apersoné en su oficina, tuvimos una breve y cordial conversación en la que le hice saber mi decisión: esos alumnos –le dije– no regresan a mi clase.

¡Señor profesor –me dijo el padrecito–, en el salón de clases usted es la autoridad! Allí quedó zanjado el diferendo gracias a la Divina Providencia que me puso en el camino del Señor Cura en el lugar y en el momento justos. Y no pedí aumento de sueldo nada más porque no soy abusivo.

En Defensa de El Colegio de la Frontera Norte

Violencia y radicalidad


Participé en marchas multitudinarias en la Ciudad de México en los años setentas y ochentas. Eran marchas de cien, doscientas y hasta trescientas mil personas. Los destrozos eran raros. Y no vaya usted a creer que las causas eran menores: eran la liberación de los pueblos, el fin del capitalismo y la explotación, la independencia sindical, la democracia y la libertad… Tampoco los métodos del Estado eran como ahora, de contención (“ustedes aguanten”, les dicen los jefes a los policías). Entonces el Estado mataba, golpeaba y desaparecía gente de manera sistemática.

En términos de los derechos de las mujeres por la igualdad y el respeto no puedo ser más radical. Si no fuera México el país contrahecho que es en términos de estado de derecho, yo pediría la pena de una muerte lenta y dolorosa para los violadores, sobre todo de niñas y niños.

Pero cuando alguien toma un martillo y golpea con saña un monumento histórico, ¿qué revolución está haciendo?, ¿qué justicia está reparando?, ¿qué solución está aportando? ¿en qué se diferencia de los talibanes que, en nombre de Alá, destrozan una ciudad antigua de miles de años?

Golpear algo (dicen los psicólogos) descarga la rabia y causa una excitación (dicen que) liberadora, pero más allá de eso, el resultado de esos movimientos es un rechazo de la ciudadanía y un parapeto para que las irresponsables e ineficientes autoridades se crucen de brazos.

¿Quién acosa a la libertad de expresión?

En México no existe, de parte del gobierno, un asedio sistemático a la libertad de expresión. La gente puede opinar lo que quiera (casi) sin sufrir consecuencias. Pero también es falso que en México no haya habido ni un solo acto de censura.

El presidente no censura, pero todos los días ataca a los medios, periodistas, intelectuales, científicos, activistas y ciudadanos que lo critican. Eso genera entre sus seguidores fanatizados un ambiente de hostigamiento contra la libertad de expresión.

El asedio a la libertad de expresión proviene, principalmente, del crimen organizado. No hay un solo pueblo o ciudad pequeña en México en que la gente y los medios no sepan quiénes son los delincuentes y quiénes sus cómplices entre los líderes, policías y políticos.

Pero, aunque se sepa, no se puede decir porque no existen garantías constitucionales para los ciudadanos. En México se comenten, cada año, dos millones de delitos (más de 5 mil al día). De ellos, quedan impunes el 95%.
El asedio y la censura a la libertad de expresión provienen del crimen, la corrupción y la impunidad, pero los refuerza el gobernante que todos los días ocupa los medios del Estado para atacar a sus críticos…

A 35 años del terremoto

El 19 de septiembre de 1985, un terremoto sacudió a la Ciudad de México. Desde nuestro departamento, en el edificio de Pestalozzi 407, no se podía saber la magnitud de la tragedia, pero cuando salí a la calle, parecía que la ciudad había sido bombardeada. El gobierno declaró 300 muertos; la Enciclopedia Británica reporta 40 mil.

El inepto, ineficiente e inútil presidente Miguel de la Madrid quedó paralizado y tardó 36 horas para enviar un mensaje a la nación, las mismas 36 horas que llevábamos sin dormir los miles de rescatistas (entre los que me cuento), organizados espontáneamente para rescatar muchos muertos y pocos heridos.

El Estadio de Los Diablos Rojos del México (Cuauhtémoc y Obrero Mundial, hoy Parque Delta) fue usado para acomodar los cadáveres que se iban sacando de entre las ruinas. Acomodábamos a los muertos en filas, cabeza con cabeza, dejando un pequeño pasillo para que los deudos recorrieran el campo para reconocer a los suyos. Para las 6 de la tarde del día siguiente, el tenderete de muertos iba desde el “home” hasta la barda.

Para que lo sepan los que creen que el mundo se inauguró el 2 de julio de 2018, en esos días aciagos nos ganamos el derecho de criticar de frente a un gobierno muy acostumbrado a matar, desaparecer y golpear con toda impunidad…

Astillero: respuestas erróneas y destempladas del presidente

Julio Hernández López, autor de Astillero, dijo que los que defienden a la 4T deben dar el debate ideológico profundo, alejándose del blanco y negro (blanco y negro, digo yo, en el que incurren los muy opositores y los muy lopezobradoristas). Dijo, además, que la libertad de expresión no está bajo acoso (a pesar de los diarios ataques del presidente contra medios y periodistas que lo critican).

Como Julio es ético, profesional y honesto, dijo también que la crítica diaria contra la prensa crítica “es una respuesta destemplada y errónea del presidente porque no está a la altura de la institución presidencial… No puede ser lo mismo la voz del poder y la de un columnista, no es equiparable la voz del poder y la voz del que no lo tiene”. Dijo, para concluir, que no se debe desdeñar “la producción científica e intelectual de flacos adversarios de lo que pensamos”.

Eso dijo un periodista honesto, profesional y ético, partidario, además, de la cuarta transformación y crítico jurado de los gobiernos pasados.

Atole con el dedo para dar el avión

Don Carlos Machijiz, de Bácum, llegó un día a nuestra casa vendiendo un cabrito. Cobró, prometió volver y cuando regresó traía un pollo bajo el brazo. Pero don Carlos –dijo la Gloria contrariada–, usted me vendió un cabrito. En nuestra casa, dijo don Carlos, este pollo se llama cabrito… Puso el ave en el suelo, que regresó a su casa corriendo, y don Carlos le mandó a la Gloria una tacita de azúcar como recompensa.

En la rifa del avión, el gobierno pudo haber seguido la ruta corta: 1) Se tiene un fondo de dinero; 2) se compran las medicinas y 3) se les entregan a los pobres enfermos, que son los enfermos pobres y 4) se rifa o se vende el avión.

Sin embargo, toma la ruta tortuosa. 1) Se tiene un fondo; 2) Se rifa un avión (es un decir); 3) se pagan los veinte premios con el fondo; 4) Se dice que con la rifa se comprarán las medicinas y los pobres enfermos tienen que aguantarse un año; 5) la rifa sale mal porque no cubrió ni los premios y todavía se deben 2500 millones (incluyendo multas y depreciación); 6) a los centros de salud, en vez de dinero, se les dan boletos (y no se sacan nada); 7) los pobres enfermos se quedan esperando; 8) el gobierno festeja el gran “éxito”; 9) los fanáticos celebran el genio del presidente, y 10) cuando pase la rifa, como el dinosaurio, el avión seguirá allí.

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