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Categoría: El Debate

Perspectivas y discusiones sobre temas actuales.

Enrique Serna EL MÉRITO EN LA PICOTA Milenio, 5 de julio, 2024

En todos los países donde impone su ley, el populismo intenta envilecer el mérito profesional, restarle valor, o de ser posible, aniquilarlo por completo. El argumento esgrimido para justificar esa demolición es que el reconocimiento intelectual, académico o científico está viciado de origen porque lo dispensan las élites. Para un líder populista sólo es legítimo el reconocimiento que viene de la multitud aborregada, aunque se obtenga por métodos clientelares, otorgando favores y dádivas a cambio de votos. En el México posrevolucionario, la meritocracia universitaria estuvo siempre más o menos supeditada al poder político, pero al menos juzgaba con probidad los méritos de los aspirantes a un grado académico. En 1953 marcó un hito la entereza del célebre jurista Mario de la Cueva, entonces director de la Facultad de Derecho, que renunció a su cargo cuando el Consejo Escolar de la universidad otorgó derecho de presentar examen profesional a Miguel Alemán Velasco, hijo del “cachorro de la Revolución”, a pesar de no haber cubierto el porcentaje de asistencias requerido para titularse. El valor civil de Mario de la Cueva hace más falta que nunca ante el embate contra el Poder Judicial que hoy degrada el mérito profesional y amenaza con destruir el último bastión de la democracia.
La protagonista de esa embestida en la Suprema Corte de Justicia es la ministra Yazmín Esquivel, famosa por haber plagiado íntegramente su tesis de licenciatura y buena parte de su tesis de doctorado, como lo demostraron con pruebas fehacientes Guillermo Sheridan y Zedrik Raziel. Por miedo a concitar la ira de López Obrador, en tiempos del rector Graue, la UNAM se abstuvo de retirar el grado académico a la fraudulenta ministra, que después interpuso enmarañados recursos legales para conservarlo y seguir en su puesto, pese al abucheo casi unánime de la opinión pública. Envalentonada por su impunidad, el lunes pasado Esquivel se atrevió a pedir la renuncia de Norma Piña, la presidenta de la Corte, alegando que no tiene pericia para mantener buenas relaciones con los demás poderes de la Unión. Es una grotesca paradoja que la 4T invoque a diario su autoridad moral para imponer la reforma de un poder tachado de corrupto en bloque, sin hacer salvedad alguna, y al mismo tiempo utilice como portavoz a un personaje como Esquivel, que representa las peores lacras de la judicatura. ¿Figuran impostores de la misma ralea en las planillas que el jefe máximo palomeará en su rancho antes de someterlas a la voluntad ciudadana? ¿Cuántos incondicionales suyos sin mérito alguno para ostentar el título de abogados llegarán a los tribunales, con tal de que no se le cuele ningún juez independiente? ¿Presidirá la Suprema Corte algún chofer de AMLO? ¿Esta es la gran revolución de las conciencias cacareada todos los días en las mañaneras?
Los enemigos del mérito académico no sólo están en el gobierno: la propia meritocracia universitaria se está suicidando por su carácter acomodaticio. Después
de otorgar una patente de corso a Esquivel, la rectoría de la UNAM ha vuelto a doblegarse ante el poder presidencial con un servilismo que avergonzaría a Mario de la Cueva. Más agachado que Enrique Graue, el actual rector Leonardo Lomelí ya fijó su postura en la pugna del saber contra la demagogia. Los universitarios mejor calificados para opinar sobre la reforma judicial son los miembros del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, que hace un par de semanas publicaron un voluminoso “Análisis técnico de las 20 iniciativas de reformas constitucionales” contenidas en el plan C, donde vislumbran los estragos que puede causar la elección de jueces y magistrados. Por acto reflejo, AMLO arremetió contra los autores del estudio, y en vez de salir en su defensa, el rector Lomelí se apresuró a deslindar a la UNAM del herético estudio, como si fuera necesario aclarar que los investigadores tienen independencia de criterio. Su deleznable conducta no empaña el valor civil de los juristas que publicaron el análisis, pero tiende a desautorizarlos, como si la adhesión al gobierno en turno tuviera más valor que las credenciales académicas. Dicho en otras palabras: quien se oponga a las medidas draconianas del caudillo es una oveja negra de la universidad.
Por más avasalladora que haya sido la victoria del nuevo PRI en la pasada elección, detentar el poder absoluto no significa tener buenas ideas. Las locuras con respaldo popular han provocado las mayores catástrofes de la historia. La impartición de justicia requiere una cirugía mayor, no una carnicería, pero el poder está atropellando a los expertos mejor capacitados para implementarla. Si Claudia Sheinbaum de veras respeta el mérito profesional, en esta coyuntura tiene la mejor oportunidad para demostrarlo.

Julio Hernández López.

Astillero
La Jornada, 17 de mayo, 2024

No es una exageración quisquillosa la que han planteado representantes de Morena y otros partidos ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) para que cambie de color identitario, pues gradualmente ha sido despojado del rosa distintivo por una corriente de falso apartidismo que este domingo tendrá una reunión masiva en la capitalina Plaza de la Constitución, y en decenas de sitios públicos del país, a fin de impulsar las candidaturas de una coalición partidista a la Presidencia de la República y a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
La apropiación del rosa apartidista se ha dado con una gradualidad tolerada inicialmente, y luego asumida abiertamente por Lorenzo Córdova Vianello, quien presidió el INE hasta marzo de 2023, mientras el proceso de captación cromática tuvo su primera expresión en noviembre de 2022, con José Woldenberg, primer presidente del entonces Instituto Federal Electoral, como orador. El propio Córdova, ya habiendo dejado la presidencia del INE, fue igualmente orador en un acto rosa en febrero del año en curso.
Aun cuando las acometidas rosáceas tuvieron desde el principio suficientes elementos denotativos de la carga partidista que les animaba, ni la administración de Córdova (luego copartícipe) ni la de Guadalupe Taddei (enredada en hilos heredados y otros autogenerados) tuvieron decisión para enfrentar tal despojo.
Lo que ha sucedido progresivamente, y será confirmado ostentosamente este domingo, significa una forma de distorsión ¿delictiva? de la institucionalidad electoral pues, de entrada, usa el color del árbitro en la camiseta de uno de los competidores. Una de las preocupaciones históricas de los organizadores electorales (IFE-INE) ha sido que no haya actos abiertos de promoción o inducción al voto mediante signos o hechos tramposos (entre ellos, los colores en las casillas, por ejemplo).
Y la marea rosa de este 19 ya ha sido asumida formalmente por Xóchitl Gálvez y su coalición como un acto de campaña que se sumará a los gastos partidistas. Incluso, la hidalguense ha señalado que el cierre de campaña de ella y Taboada será este domingo en el Zócalo. A confesión de parte, relevo de pruebas.
El uso del rosa fue señalado con insistencia como una farsa ideada por Claudio X. González a través de una serie de membretes apartidistas (que, al mismo tiempo y en acuerdo con PAN, PRI y PRD, impulsaban la postulación ciudadana de Gálvez). Zedryk Raziel publicó el 8 de este mes, en el diario hispano El País, que “las marchas de noviembre de 2022 en defensa del Instituto Nacional Electoral (INE) fueron promovidas como apartidistas, un resurgimiento de la sociedad civil frente a la aplanadora de Morena y el presidente AMLO. Sin embargo, un documento del Partido Acción Nacional (PAN) obtenido por El País revela que los partidos de la alianza opositora tuvieron mucha implicación en la organización de aquellas protestas en la Ciudad de México y los estados, aunque se mantuvieron en un segundo plano una vez que salieron a las calles”.
Un mes después de estas primeras marchas, Santiago Creel dijo ante el Consejo Nacional del PAN, conforme a la minuta que obtuvo Zedryk Raziel, que no fueron espontáneas; estuvimos trabajando junto con las organizaciones de la sociedad civil horas, horas construyéndolas, negociando (https://goo.su/GTUh8e )./
¿Un tribunal electoral serio y confiable (es decir, no lo que ahora hay) llegaría a la conclusión fundada de que fueran inválidos los votos emitidos a favor de candidaturas que hubieran utilizado los colores del INE para promoverse? ¿Estaría legal, ética y cívicamente justificado que ciudadanos impugnaran en delante la colocación del rosa en vestimenta, papelería e identificaciones en material del INE, e incluso rechazaran que en las mesas receptoras del voto hubiera tal color, pues se estaría induciendo el voto a favor de Xóchitl Gálvez y otros candidatos, entre ellos Santiago Taboada? ¡Hasta el próximo lunes!

 

Héctor Aguilar Camín.

Genio y figura

Milenio, 17 de mayo de 2024

El Presidente levantó un castigo ilegal, de alto peso simbólico, a la marcha del próximo domingo de la Marea Rosa, la movilización ciudadana que en los últimos meses ha llenado y desbordado el Zócalo, la plaza mayor de la ciudad.
Durante las anteriores marchas, el Presidente ordenó que no se izara en el Zócalo la bandera que se iza todos los días, ritualmente, en el lugar. Como negándole a los manifestantes su derecho a la bandera.
Concede ahora que la bandera se izará el domingo, favor con sombrero ajeno, porque para lo que no tenía sombrero era para prohibirlo.
Todo bien con la bandera, pero no.
Al tiempo que concedía el izamiento de la bandera, el maquiavelillo de Palacio urdía un pleito suyo con la CNTE, hermana violenta del SNTE, núcleo del sindicalismo magisterial.
Desencontrada con el Presidente, en litigio por su exigencia de un aumento del 100% de los salarios, la CNTE decidió establecer un plantón indefinido en el Zócalo, el espacio de manifestación de la Marea Rosa.
Se trata del regalo envenenado del Presidente a la manifestación de la Marea Rosa, luego de devolverle el derecho a la bandera. Ahora habrá en el Zócalo dos fuerzas políticas disputándose físicamente el lugar de la protesta.
Siniestra pero previsible maniobra de un Presidente cuyos niveles de simulación y trampas bajo la mesa rebasan todo lo que hemos conocido, en la modesta historia de maquiavelismos tropicales llamada política mexicana.
El Presidente alardeó alguna vez en sus mañaneras: Renuncio el día en que la oposición llene el Zócalo. Se lo han llenado tres veces y no ha renunciado tres.
El domingo será la cuarta. Y será un día clave.
En la mañana habrá la marcha de la Marea Rosa, ahora por la candidata presidencial Xóchitl Gálvez, en Ciudad de México y en otras ochenta ciudades del país.
También porque en la noche será el tercer y último debate presidencial, donde Gálvez puede ganar de nuevo, como ganó en el segundo.
El día de la elección se acerca y los electores empiezan a pensar realmente lo que van a hacer.
La cantidad de indecisos es enorme para los encuestadores serios.
Lo sabe nuestro maquiavelillo palaciego.

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